Cada vez que una historia empieza a escribirse, los dioses murmuran en sus asientos si por casualidad esa pequeña personita de ahí abajo no estará jugando a algo que, por especie o estamento, no le corresponde. Y mientras las letras se suceden formando palabras, y estas a su vez se organizan en oraciones que, reunidas en asamblea general, deciden exponer una idea que ronda en el espacio invisible esperando a que algún ser sensible la recoja y canalice... yo, tan diminuto e inacabado, imperfecto y soñador, siento que esta prosa que tantas veces me ha acompañado, vuelve a volar hacia ti.
Apenas, apenas te conozco, y tanto... hay tanto que sé de ti. Puedo saber lo que sientes, cuando hablas de lo que tanto te duele... Creo que sabría cómo hacer que esa sombra que sigue pegada a tu cuerpo, y que no es tu sombra, cediera dos pasos de distancia y pudieses al fin andar libre, sin miedo a la pérdida. Tan libre, como siempre has sido...
Y sé a ciencia cierta que podría llegar a desdoblar mi vida por hacer que la tuya fuese doblemente plena. Romper de una vez los lazos que atan a los prisioneros; que, como en el poema, los barrotes de las celdas se vuelvan de azúcar, o se curven de piedad. Y que las bocas que nos alimentan vuelvan a ser nuestras para besar y sonreír, para gritar al viento como nunca antes, y poder vivir salvajes entre bosques y océanos.
Lo más grande y mágico de contar una historia, es saber y ser consciente de que ahora mismo, en vivo y en directo, algo ahí fuera está sucediendo, poder imaginar que alguien, oh Fortuna, está contando nuestra historia, como en un juego de espejos.
Ansío saber en qué capítulo, tu y yo, volveremos a vernos.
GARABATOS DE AMOR Y REVOLUCIÓN.

Para andar sin miedo a la pérdida, hay que dejar de amar, y no cualquiera puede hacerlo.
ResponderEliminarLo más difícil de la vida es aprender a aceptar a la muerte como una parte de ella. Y sé que tú, que llevas tatuado en la piel cada golpe de esta cruel lección, debes estar muy cerca de saberlo, si no lo sabes ya. Por esa razón te admiro, Constanza, y considero que eres especial. Ni mis palabras ni las de nadie te dirán nada nuevo, porque solo tú tienes dentro la forma de convivir pacíficamente con los recuerdos.
ResponderEliminarP.D. Nunca dejes de amar, tu fortaleza reside en ello.
Un beso.